"Hola" dijo el silencio de su cuarto
conforme avanzamos despacio,
disfrutando de cada vació,
que tornose lleno con nuestros abrazos.
"Hola" contestó tu mirada, mientras
la mía descubría aquel resquicio
de calma en este mundo consumido
por la prisa. Entre las estrellas
despiertas a esas horas
se disputaban un hueco
en tu mirar, lejos
de nuestras manos, locas
por tocas el fuego
con la inocencia
y la falta de paciencia
en este peligroso juego.
Cubiertos por un manto oscuro
reposamos nuestros besos fríos
por las pálidas espaldas y ritmos
de susurros compartidos, mudos
endulzaron la velada
hasta que el Sol
fugaz, entró
por la ventana.
Después, el cuento
terminó, el amor caducó
entre mil besos marchitos, murió
el fuego que nos quemo; creyendo
ser prisionero , el frió se coló
en mi corazón, tiñendo
todo con escarcha, preso
del invierno. El fuego sobrevivió
entre mis desiertos gélidos,
bajo mantos blancos
se camufla, quemando
los recuerdos paupérrimos
que encontró en mi cuaderno,
enjaulándome en el pasado
ahora que los abrazos
se los quedó el silencio de tu cuarto, eterno.
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